Un día oí lo siguiente: "Toda experiencia que no se vive a la edad que corresponde de alguna forma llegará a tu vida tarde o temprano"; pues bien, eso estoy viviendo yo.Cuando era un niño tuve que tomar desiciones de grande, afrontar situaciones que ni un adulto vive con tranquilidad y asumir responsabilidades más allá de mi edad.
Luego, en la adolescencia actúe como un niño, mi vida era un vaso de agua, clara y tranquila. Nunca fuí forzado más allá de la cuenta, la cotidianeidad me consumió y si no fuera por un par de errores, aquellos años serían de desierto, parejo y sombrío en medio de éste camino que es el vivir.
Más tarde vino la Universidad, tiempo fructífero en lo intelectual y en el plano de las relaciones humanas. Nuló en el amor de pareja (bueno no tanto...), satisfactorio a nivel espíritual. De hecho, al cabo de ésta étapa me la jugue por una vía tan díficil y alejada del mundo, pero tan profundamente íntima que el conocimiento pleno de mí mismo alcanzo su cúlmen, pero el desarrollo en otras áreas se vio limitado.
Hoy terminada esa parte de mi existencia; recién hoy, creo que estoy descubriéndo lo que de adolescente debí vivir, pero con una salvedad, con ciertas enseñanzas que permiten afrontar las cosas sin llegar a lo más hondo en los errores.
Desiluciones limitadas por la razón, conversaciones equilibradas por la sinceridad, mensajes que poco a poco se hacen con menos prisa y sentimientos que igual de profundos que antaño no se desborden como en aquél tiempo.
Me falta aprender..., lo tengo claro, me falta recorrer muchos caminos, transitar por senderos que hoy ni siquiera logro imaginar...sólo espero que aquellas vías no sean tan tortuosas.

2 comentarios:
Dani, me gustó esta reflexión que has hehco. Sobre todo porque este tema suele ser un cacho para las personas, que ven que el tiempo pasa y no todos logramos lo mismo, por los motivos que sea.
Yo estoy completamente de acuerdo con la primera frase que pusiste, esa de que a cada persona le llega su hora y su momento para todo, aún cuando uno tienda a desesperase y vea todo negro. No sé a qué se deba a que algunos debamos esperar más o menos que otros para vivir ciertas experiencias. O sea, de hecho se debe a las decisiones que hemos tomado en la vida o cuando dejamos que otros decidan por nosotros. Pero detrás de eso no se si está la voluntad de alguien más (my god) o si se trata de una selección natural de la vida. Porque, de hecho, si a todos nos tocará vivenciar lo mismo y al mismo tiempo, seríamos robots y no personas.
En lo más profundo de mi alma, querido Daniel, sigo pensando que a la gente buena y que es capaz de mantenerse así a pesar de las dificultades, les llegará su recompensa. Tal vez no sea hoy ni mañana, ni pasado, pero no me cabe ninguna duda de que en este extenso mundo hay un lugar para ti, una persona para ti, una vida tranquila y satisfactoria para ti. Lo importante es que no pierdas el norte.
Daniel, así como me dijiste que algunas veces te sentías identificado con lo que escribía, la verdad es que igual en algunos momentos he sentido que muchas experiencias que he debido vivir ya, aún no llegan, y vivir de cierta forma sin tener que hacerlo. Mi infancia se puede decir que fue privilegiada, puesto que el ser la "niña de la casa", muchas cosas giraban en torno a mí, pero eso mismo me causó un autismo social al momento de ir creciendo, y ahora me siento aislada y rara por así decirlo.
Yo no te conozco mucho, pero me diste la impresión de ser un hombre esforzado, humilde y sobretodo sincero, cualidades que no son fáciles de encontrar en el género humano, y de verdad espero que todo lo que te propongas te resulte, porque siento que eres de esas personas que se lo merecen, de verdad.
Besitos Daniel, cuídate mucho.
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