A raíz de una experiencia totalmente extraña, en los últimos días, he empezado a comprender porqué ciertos nombres se repiten en mi vida y porqué ellos cobran significados cada vez más fuertes para mí. Ustedes se preguntarán de qué habla éste muchachín. Pues les dejo la duda. Sólo quiero señalar que ahora sé porque quiero "volver" a ponerle a mi primer hijo José, porque siempre en mi vida las mujeres con el nombre de Rosa han logrado una cercanía extrañamente entrañable para mí o el porque siempre me han atraído los libros y la cultura nórdica o eslava.
Reflexionando, observando y contemplando mi vida...ahora también entiendo la tendencia a la soledad que me persigue desde "antes", el porque no tengo miedo de afrontar sólo la vida, pero también logro visualizar el porqué de mi búsqueda constante de afectos paternales tanto en mí interior como en lo externo que se relaciona con los demás.
Mi tranquilidad ante las cosas también empieza a cobrar una nueva veta en mi corazón, pero a la vez se posiciona en mi vida como un obstáculo de inercia ante el no querer salir de las situaciones en que me encuentro. Me explico.
Tal vez "antes" tuve un pasar demasiado hermoso, demasiado idílico familiar y espíritualmente que añoro vivir eso otra vez. Ahora puedo entender porque mis ideales son tan altos, no por eso complicados, muy sencillos de hecho, pero si demasiado perfectos en la concepción idílica que he vivido antes.
Es extraño, pero todas éstas divagaciones deben estarle pareciéndo a muchos una sarta de ideas inconéxas sin patas ni orejas. Sin embargo, para mí, son una bofetada al destino y a la vez un descubrimiento espeluznantemente fuerte como para ilarlo tan rápido y tan pronto de forma coherente.
Seguiré pensando, seguiré viajando a mis mundos...y tal pronto puedan comprender de que hablo y para donde quiero encausarlo.
