
Yo quisé ser sólo tuyo...
forjar mis esperanzas,
labrar un sendero lleno de rozas
y caminar juntos, de la mano, sobre él.
Yo soñé cambiar el mundo por tu amor,
con tu amor y en tu amor...
quisé propagar tus palabras,
sentí la necesidad de no callar,
de gritar con todas mis fuerzas lo hermoso que es gozarte,
sentirte y vivirte...
pero no lo pude hacer.
Fuí incapaz de vencerme a mí mismo,
jamás logré alivianar completamente
la mochila de mis pecados y mis sombras.
Me ganó la carne, me superó el deseo;
nunca logré llenarme de tí.

