
Hoy, después de casi una semana y media en cama, con un dolor de cabeza espantoso, con tos y un dolor de cuerpo estratosfericamente molesto me acerco nuevamente a éste espacio que tantas cosas me ha visto expulsar desde lo más hondo de mis entrañas.
Hoy, después de varios días en la más absoluta soledad de mi habitación, reflexionando, pasando las horas, intentando recuperar la salud puedo decir que la cruda realidad me indica lo sólo que estoy en el mundo.
Y no es que esté reclamando contra mis amigos, que los tengo y bastantes. No es que esté reclamando contra la soledad en sí misma, porque gracias a ella puedes valorar lo que está a tu alrededor; simplemente es un grito de desahogo ya sin pretensiones ni grandes acosos, sin molestías ni pretenciones, contra el hecho de sentirte sólo porque es lo que te toca vivir. Como me dijo una amiga hoy, es que ya estas grande Daniel, y bueno, por lo mismo te toca afrontar "sólo" estas cosas que la vida tiene.
Si, y lamentablemente es verdad. Desde el día que decidí salir de la casa de mis papás rumbo a Santiago ese 26 de febrero del año 2003 que ya no pertenezco a una familia en sí, sólo soy parte de ella como un número más. Desde aquél día deje de estar con en el mundo, para estar sólo acompañador por en el mundo.
Si, es verdad. Soy un hombre sólo. Y no crean que me siento triste por aquello, para nada; sólo es la constatación de una realidad que ad portas de éstas fiestas patrias se hace un poco más fuerte, nada más.
Estoy sólo en una ciudad que no es la mía. Estoy sin familia en una ciudad que no es la mía. Persiguiendo sueños que son lo único que puedo decir son míos. Ganando un dinero que mío tampoco es porque como tan díficil se hace ganarlo tan rápido se va (como a todos les pasa no más). Y bueno, sólo, con un amigo incondicional y otros tantos que siempre están, pero que no llenan el vacío existencial que todos tenemos, simplemente por que es así; simplemente porque es lo que "toca vivir".
Nada. Ojalá éstas fiestas logren llenarme un poquito, por que cada año, en vez de alegrarme el alma, me llenan con un poco más de esa cuota de melancolía que a veces quisiera no tener. Cada año siento como los brazos caídos y sin ganas seguir adelante mientras todos celebran. Cada año me pasa lo mismo; será simplemente que el estar sólo me hace estar en ese estado o qué...ya veremos, por lo pronto espero que éste año no sea igual.
