
Me gusta tu mirada sonriente...ese destello en tus pupilas de niña que me alegran el alma.
Me encanta esa forma de jugar que propones cuando estas alegre; me hipnotiza esa mezcla de dulzura cándida y de perversa sensualidad que emana completamente de tí.
Me enloquece el no tenerte cerca; me llena de frustración. Me siento atrapado en medio de la sensación que tu imágen trae a mi memoria y la realidad ausente de tí.
Vacío...tal vez melancolía, o quizás, sólo tristeza puedo llamar a éste sentimiento; es la vital contradicción que propone lo que el pasado trae a la memoria en lo presente y lo que éste presente vive en apego al pasado que no logra atrapar.
Ay Dios...finalmente; resignación o pataleo desesperado es la opción. Dios! Qué dilema?...mientras sigo en la angustía de tu ausencia y en la esperanza de tu presencia que vacíe la nada que hoy tengo en mis manos y que tanto quema mi piel, qué hago?
Ausencia, Presencia; filosofía antigua, carma presente. Eso tal vez eres; aunque yo creo que no es lo uno ni lo otro.
Será la unidad, el amor, la comunión. la magnitud y desazón perfecta a la vez como algún día lo señaló Plotino? No lo sé.
Amor, vacío, distancia...puede ser. Tu nombre, incitador de todas las cavilaciones; tu recuerdo, provocador de ésta sensación sin respuesta, sin sustancia, pero tal real y dolorosa como el desgarro de la apatía o una palabra cruel y lástimera.
En fin, mucho paño que cortar, mucho que responder y nada cierto en el horizonte es lo único que difusamente propone el futuro. Sin embargo, aún así, en tí, estoy dispuesto a vivirlo, a sufrirlo, a razonarlo, a pensarlo; pero sobretodo a entregarlo desde lo más hondo de mi ser. Sea lo que sea, si es por tí...lo haré.
Me encanta esa forma de jugar que propones cuando estas alegre; me hipnotiza esa mezcla de dulzura cándida y de perversa sensualidad que emana completamente de tí.
Me enloquece el no tenerte cerca; me llena de frustración. Me siento atrapado en medio de la sensación que tu imágen trae a mi memoria y la realidad ausente de tí.
Vacío...tal vez melancolía, o quizás, sólo tristeza puedo llamar a éste sentimiento; es la vital contradicción que propone lo que el pasado trae a la memoria en lo presente y lo que éste presente vive en apego al pasado que no logra atrapar.
Ay Dios...finalmente; resignación o pataleo desesperado es la opción. Dios! Qué dilema?...mientras sigo en la angustía de tu ausencia y en la esperanza de tu presencia que vacíe la nada que hoy tengo en mis manos y que tanto quema mi piel, qué hago?
Ausencia, Presencia; filosofía antigua, carma presente. Eso tal vez eres; aunque yo creo que no es lo uno ni lo otro.
Será la unidad, el amor, la comunión. la magnitud y desazón perfecta a la vez como algún día lo señaló Plotino? No lo sé.
Amor, vacío, distancia...puede ser. Tu nombre, incitador de todas las cavilaciones; tu recuerdo, provocador de ésta sensación sin respuesta, sin sustancia, pero tal real y dolorosa como el desgarro de la apatía o una palabra cruel y lástimera.
En fin, mucho paño que cortar, mucho que responder y nada cierto en el horizonte es lo único que difusamente propone el futuro. Sin embargo, aún así, en tí, estoy dispuesto a vivirlo, a sufrirlo, a razonarlo, a pensarlo; pero sobretodo a entregarlo desde lo más hondo de mi ser. Sea lo que sea, si es por tí...lo haré.
