jueves, 3 de mayo de 2007

Quimera de mi alma gemela




Me gusta tu mirada sonriente...ese destello en tus pupilas de niña que me alegran el alma.
Me encanta esa forma de jugar que propones cuando estas alegre; me hipnotiza esa mezcla de dulzura cándida y de perversa sensualidad que emana completamente de tí.
Me enloquece el no tenerte cerca; me llena de frustración. Me siento atrapado en medio de la sensación que tu imágen trae a mi memoria y la realidad ausente de tí.
Vacío...tal vez melancolía, o quizás, sólo tristeza puedo llamar a éste sentimiento; es la vital contradicción que propone lo que el pasado trae a la memoria en lo presente y lo que éste presente vive en apego al pasado que no logra atrapar.
Ay Dios...finalmente; resignación o pataleo desesperado es la opción. Dios! Qué dilema?...mientras sigo en la angustía de tu ausencia y en la esperanza de tu presencia que vacíe la nada que hoy tengo en mis manos y que tanto quema mi piel, qué hago?
Ausencia, Presencia; filosofía antigua, carma presente. Eso tal vez eres; aunque yo creo que no es lo uno ni lo otro.
Será la unidad, el amor, la comunión. la magnitud y desazón perfecta a la vez como algún día lo señaló Plotino? No lo sé.
Amor, vacío, distancia...puede ser. Tu nombre, incitador de todas las cavilaciones; tu recuerdo, provocador de ésta sensación sin respuesta, sin sustancia, pero tal real y dolorosa como el desgarro de la apatía o una palabra cruel y lástimera.
En fin, mucho paño que cortar, mucho que responder y nada cierto en el horizonte es lo único que difusamente propone el futuro. Sin embargo, aún así, en tí, estoy dispuesto a vivirlo, a sufrirlo, a razonarlo, a pensarlo; pero sobretodo a entregarlo desde lo más hondo de mi ser. Sea lo que sea, si es por tí...lo haré.