miércoles, 6 de febrero de 2008

Etapas de la Vida

Un día oí lo siguiente: "Toda experiencia que no se vive a la edad que corresponde de alguna forma llegará a tu vida tarde o temprano"; pues bien, eso estoy viviendo yo.
Cuando era un niño tuve que tomar desiciones de grande, afrontar situaciones que ni un adulto vive con tranquilidad y asumir responsabilidades más allá de mi edad.

Luego, en la adolescencia actúe como un niño, mi vida era un vaso de agua, clara y tranquila. Nunca fuí forzado más allá de la cuenta, la cotidianeidad me consumió y si no fuera por un par de errores, aquellos años serían de desierto, parejo y sombrío en medio de éste camino que es el vivir.

Más tarde vino la Universidad, tiempo fructífero en lo intelectual y en el plano de las relaciones humanas. Nuló en el amor de pareja (bueno no tanto...), satisfactorio a nivel espíritual. De hecho, al cabo de ésta étapa me la jugue por una vía tan díficil y alejada del mundo, pero tan profundamente íntima que el conocimiento pleno de mí mismo alcanzo su cúlmen, pero el desarrollo en otras áreas se vio limitado.

Hoy terminada esa parte de mi existencia; recién hoy, creo que estoy descubriéndo lo que de adolescente debí vivir, pero con una salvedad, con ciertas enseñanzas que permiten afrontar las cosas sin llegar a lo más hondo en los errores.

Desiluciones limitadas por la razón, conversaciones equilibradas por la sinceridad, mensajes que poco a poco se hacen con menos prisa y sentimientos que igual de profundos que antaño no se desborden como en aquél tiempo.

Me falta aprender..., lo tengo claro, me falta recorrer muchos caminos, transitar por senderos que hoy ni siquiera logro imaginar...sólo espero que aquellas vías no sean tan tortuosas.