domingo, 9 de septiembre de 2007

Decidir por tí, una opción dolorosa


Esta semana ha sido caótica. El dolor de cabeza no me ha dejado por ningún momento, el estomago se me ha apretado varias veces y la tos no me deja en paz en ciertas ocasiones; pero más que eso, han sido las eternas cabilaciones, las que han carcomido mi alma de forma permanente.

Si, ha sido duro este período, no puedo negarlo; por primera vez tengo que dejar de lado los sentimentalismos para forjar un futuro mejor para mí.

Sé que viene un año 2008 de bastante sacrificio, sé que tendré que trabajar y estudiar a la vez; pero como no quiero ser garzón el resto de mi vida y mi profesión tiene menos cuorum que el papa en una discoteque juvenil, debo sacrificarme para llevar a cabo la quimera que mi alma guarda hace mucho tiempo y que espero me de el sustento y la felicidad el resto de la vida.

No pretendo hacerme millonario como docente, y tampoco, objetivamente lo lograría si lo pretendiera, pero ese es mi sueño y esa es la meta a la que apuntó hoy. Para ello tendré que dejar de vivir con una de las mejores amigas que he llegado a tener en la vida, con una persona que ha sido capaz de escuchar noches enteras mis historias, mis penas y mis boberías. Tendré que dejar de compartir la vida con una mujer que ha visto caer lágrimas de mis ojos por heridas que el tiempo no ha logrado borrar y que cada vez que se tocan vuelven a sangrar; pero que más puedo hacer. Si no me pongo en éste plan hoy, jamás despegaré del lugar en que me encuentro y seguiré siendo el eternamente fracasado en lo profesional, que le cae bien a todos, pero que no es capaz de ser feliz completamente porque una parte de su vida está trunca, seca y sin esperanza: su desempeño laboral y profesional.

Caso aparte son otros aspectos en los que no he logrado despegar, pero hoy es éste tema el que ocupa la portada del diario de mi vida.

Ojalá mis intenciones no se queden sólo en eso. Hoy estoy en un momento crucial y no quiero dejar escapar la oportunidad de ser alguién nuevo.

Si no entro a estudiar pronto se me va a pasar el tren, seguiré estancado y mordiendo el polvo de la derrota profesional. En verdad estoy en un momento trascendental. Ahora es cuando tengo que agotar todas las posibilidades para lograr mi sueño.

Espero me comprendan quienes estan a mi lado si mis desiciones les afectan, pero si no juego esta partida con una cuota de egoísmo no lo lograré.

Se me hace un nudo en el estomago y mis ojos se humedecen pensando en el daño que puedo causar a los que hoy estan a mi lado al recluirme en esta tarea, que además, es autoimpuesta; pero es lo único que me queda para ser feliz en el corto plazo y no seguir viviendo la frustración el resto de mi vida.