martes, 16 de septiembre de 2008

Corazón Herido

Un corazón cansado de sufrir
se encierra en el miedo al dolor,
ya no es capaz de ver más allá
porque los recuerdos le agobian las intenciones.

Un alma agobiada por los temores
se ha encarcelado en el afán por no adolecerse
es un pañuelo que al mirar sus extremos
no deja de observar el abismo de sus puntas,
es una estela que no volverá a cortar
el mismo aire, aunque, lo desee;
por temor al fracaso que puede otorgarle un nuevo intento.

Un alma llena de aprehensiones es un nido
de viboras queriendo salir,
queriendo moverse al unísono,
aunque eso signifique morir
por el mordisco propio
o el de al lado.

Son un par de pupilas sumidas en un nudo
lleno de fuego y de dolor que quema el pecho;
son simplemente aquél no que lo ahoga todo,
un todo de fuerzas, de anhelos
y de esperanzas que ya no volverán,
que ya nunca más ... estarán.