
Yo quisé ser sólo tuyo...
forjar mis esperanzas,
labrar un sendero lleno de rozas
y caminar juntos, de la mano, sobre él.
Yo soñé cambiar el mundo por tu amor,
con tu amor y en tu amor...
quisé propagar tus palabras,
sentí la necesidad de no callar,
de gritar con todas mis fuerzas lo hermoso que es gozarte,
sentirte y vivirte...
pero no lo pude hacer.
Fuí incapaz de vencerme a mí mismo,
jamás logré alivianar completamente
la mochila de mis pecados y mis sombras.
Me ganó la carne, me superó el deseo;
nunca logré llenarme de tí.

2 comentarios:
Amigo, el camino todavía está bajo tus pies. Camina tranquilo, que nadie te está persiguiendo.
Hasta esos dolores del amor, los más crueles y profundos, se pueden disfrutar de vez en cuando, cierto?
No sabía que también ocupabas parte de tu tiempo para plasmar emociones en este espacio, que resulta ser liberador en más de una ocasión.
Pasa por mi blog cuando quieras.
Cariños y harto ánimo desde el sur, bajo una fría y linda lluvia.
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