miércoles, 15 de agosto de 2007

Reflexiones de Vida


Es fuerte, es una extraña sensación el darme cuenta que una sóla imágen puede quebrarte por completo, humedecer tus ojos, acalorar tus mejillas y poner tus labios completamente amargos ante el recuerdo.

Si, es verdad, hoy mire una foto de hace más de un año, mi titulación, vestido de fraile, con mi madre, mi hermana y mi ex formador y no pude dejar de ceder a la meláncolia.

Debe ser quizás a lo significativo de las fechas, al cumplimiento de un ciclo, al desarrollo de hechos que implican una remembranza de una vida pasada llena de dichas que cuesta olvidar y que atesoro tan adentro que es díficil sacar afuera en el ambiente en el que me encuentro.

Hoy, de hecho, también ví a ex compañeros cantando esos sones a Dios que tanto me llenaban, ví la pasión con que ellos cantaban y me observe, con la misma fe tal vez, pero sin el encanto ni la pasión que ellos transmitían.

Y me dije, ¡Qué tanto pudo pasar para que esté sintiéndo esto! ¡Qué nostalgía siento del sentir que ellos proyectan!

¡Qué lejos estan mis proyectos de hoy con los que hace 1 año llenaban mi alma!

Sin embargo, la pena no fue tan grande como imaginé que pudiera ser. La nostalgía no fue tan ardúa como para hacerme caer; más bien fue un mirar el pasado como un buen recuerdo, del que se extrañan muchas cosas, pero que no nublan ni agrietan el presente que hoy vivo.

Hay duelo, si lo hay.Es imposible negarlo, pero el sol brilla en el horizonte y siento que mis pasos cada vez me acercan más a su calor.

Ya pasará, vivo lo que hay que vivir y mastico lo que siento consciente de lo bueno que es para crecer.

2 comentarios:

XVCV dijo...

Para ser bien honesta, porque creo nunca fuimos tan amigos como ahora, aunque eso no tiene nada que ver con la honestidad, jajaja, me parece que Daniel Moramatus se fue al seminario con muchas dudas en la cabeza sobre lo que quedaba fuera de esa decisión. Y claro, el tiempo dejó en evidencia esos vacíos, esas interrogantes sin respuesta. Quizás, cuando sientas que ya te enteraste de todo lo que necesitabas saber acerca de ser "un hombre normal", la idea de servir a un ideal, de la manera en que un sacerdote lo hace, lleve nuevamente y de manera definitiva tus deseos. Pero la verdad, es que no te veo regresando, no sin haberte visto con una compañera, en el día a día, quizás con algunos bebecillos por ahí, con uan pega que te motive, que te vuelva loco de la emoción!!, cierto?. De este lado de las cosas, hay mucho qué vivir. Las crisis vocacionales vienen y se van.
Besos cariñositos amigo Dan. Y fuerza para enfrentar los cuestionamientos; los tuyos, por supuesto.

constanza_1188 dijo...

ufffff...
ufffff...
ufffff...
Que intensas tus palabras...
Es extraño... leerlas me provocaron sensaciones k nose explicar.
Dicen por ahi todo el mundo... k el tiempo cura todo... a mi me dijeron por ahi... solo depende de uno que las cosas sanen y no del tiempo.
besos Daniel