domingo, 15 de noviembre de 2009

Aléjate

Aléjate cielo
promulga en medio de las estelas
que el fango de mis dolores
no te alcanza; tu eres mustía, anhelo permitido.

No te conduelas
no respires, no ilumines mi fosa
no llenes de tersura mis mares
no lo merezco en tí, tú, simplemente;
escapa de la cienaga de mi sepulcro maldito.

Deja sangrar el color de tus venas
la sabia de tus anhelos
el destino de Eolo frente al eter del amor,
tal vez; y sólo tal vez la alondra invernal
se eteronomice frente al lago del olvido.

Soy la anacronía, el tiempo sin tiempo
la nada vacía que se yergue trémula en la inmensidad
Camina!, no pertenezco a tu esencia
hibridarme en tí puede destruirte ... recúbrete
yo no debo conocer tus entrañas, por favor, arranca!

Puedo ser tu cianuro
puedo conocer la tela de tus humores
puedo lapidar el trebol omnisciente de tu excelencia
cáliz, perdición, angustía, lacitud,
tristeza, melancolía, pozo y abismo
nada y todo

No mires hacia atrás,
yo seré feliz sino te toco
seré infeliz si no te toco
serás; si te vas.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Abismo

Deja de llorar lágrimas de sal
deja que la ruina de tus actos se disipe
apartate del amor para no estropearlo,
conmuevete del silencio y dejalo en paz.

Oye tú, rasga vestiduras y púdrete en el infierno
mira, ya no sirves, nunca fuíste algo,
sólo eres nadie.

Oculta los sueños, no son dignos de tí,
come del fango tus arañados dolores
sé capaz de percibir como produces pena
vete ya!, sólo das pena, sólo deja de manifestarte.

Ni el deber te salvara
la tierra, el polvo te está reclamando
los errores te están abrazando
las intenciones te están ahogando.

Sufre, mastica, baja a las lúgubres hojas
de tu inmenso polvo
llenate de sierpes, abraza la lepra
de tus pasiones de cienaga.

Sé cruel contigo a ver si expias tus pecados
olvidate incluso que existe un Dios,
ya no tienes derecho a él,
ya nada es tuyo y nunca lo fue,
lo usurpaste
como todo en tu ser.

lunes, 12 de octubre de 2009

Alfa y Aurora

Las agujas del reloj suenan, pacientemente, solitarias, desbordantes. El silencio lo inunda todo, el reflejo de luz que serpentea las cortinas de la ventana le quitan un poco de incertidumbre a los ojos; más no al espacio inerte que deja el sudor frío que recorre mis manos debajo de las sábanas.

Doy vueltas con el pecho huracanado, me acompaña el roce que una ráfaga de aire deja en mi piel, mientras le otorgo un poco de fuerza a mis pupilas; intentando retener el cuerpo, la sonrisa, el aroma, de un súbito recuerdo que acude a mi memoria.

Amargura mientras respiro. Un poco de saliva para humedecer los labios hisutos. Un estertor para echar de los hombros la tensión. Un poco de calor en el estomago. Angustia que no logra atrapar una imagen definida. Eso, una imagen definida; por que ya ni eso es capaz de enviar el inconsciente a la conciencia de mis divagaciones. Y tal vez eso, simplemente eso es lo que me quita el sueño y me desespera.

Sigue el tic tac. Caigo en la cuenta de los minutos que transcurren, de los segundos que pasan, de la eternidad que me ocurre. De pronto una luz azul comienza a inundar mis sienes. Creo percibir, sentir, experimentar que todo se va.

Abro los ojos y ya no hay oscuridad. Todo está claro. Cada figura, cada sombra adquiere color, realce, notoriedad. Un leve movimiento y mis dedos empiezan a despertar junto con mi conciencia. Giro la cabeza reconozco el tic tac del reloj, el mismo de hace unas horas, sin embargo; ya no es el mismo.

Recuerdo que respiro. Siento el aire recorrer mis entrañas. El roce de las sábanas trae el calor a mi mente. Es el mismo lugar, no me fuí; pero nada es igual ... excepto, excepto por que a mi lado sigue vacío. Por que sé que el cúmulo de sensaciones duerme con la noche. Mientras paso frente a un nuevo día que intenta escapar a la imagen difusa, esa imagen que visita los surcos de mis entrañas cuando el ocaso aparece sublime y el cuerpo cae inerte, al finalizar la aurora.


domingo, 26 de abril de 2009

Beso

No estas, y me siento vacío
Te vas, y sólo queda el hastío
Te recuerdo, y se ensombrece mi alma sin tí
Te anhelo, y se estremece mi cuerpo sin tí.

Calló, y la nada del silencio es eterna
Hablo, y mi voz se hace hueca sin el sonido de tu voz
Camino, y mis pasos no me llevan a ningún lugar,
me hacen perder el rumbo si no estas aquí.

Cómo poder alcanzarte más allá de mis sueños?
Cómo no añorarte, más allá de mis quimeras?
Cómo ser en tí, en la distancia del vacío?

No encuentro respuestas, no quiero responder.
No quiero encontrarlas,
No quiero saberlas, a pesar de la nada que llena mis estados,
que atiborra mis amaneceres.

Sólo sé...que te extraño,
que te observo, que te quiero,
que te deseo...que simplemente,te espero.

Sólo...tan sólo, visualizó la angustía de no tenerte cuando te me escapas
cuándo te vas en medio de otros labios
cuándo te alejas en otras pupilas que no son las mías
pero que se llevan contigo las mías.

Sólo sé, que no hay nada, ni nadie,
que pueda EXPLICARME,
CÓMO hago que la sensación en mis entrañas,
deje de recorrerme a cada instante...que te fuíste.

lunes, 9 de febrero de 2009

Desvarío

Pasa una estela
una mariposa bailando en el viento
un ruiseñor en el oído de mis anhelos
y la tranquilidad no llega a posarse
en la quimera de mi alma dormida.

In extremis, in exelsus, in my cuore no hay sosiego,
no existe un minuto sin contemplar ese horizonte que se ufana,
que se burla de mi presente.

Llegan las luces del amanecer,
pero la claridad que busco me es esquiva;
es como si los siglos cayeran en mis hombros
quitándome las fuerzaspara seguir creyendo
cuando el futuro se vuelve próximo,
cuando los dolores se perciben ... aquí.

Ya no sé como llamarlo, desasosiego,
desesperanza, vacío, la nada, el todo o lo absoluto
que no llena ni hace falta ...
sólo sé y, en verdad sólo sé,
que a pesar del cansancio seguiré caminando,
seguiré buscando,
intentaré seguir creyendo, seguir siendo,
aunque me esté consumiendo.

viernes, 9 de enero de 2009

Huellas


Desde aquél día no hay sosiego
Desde aquella tarde se fueron los sueños
los rayos dejaron de iluminar
mi alma dejo de alumbrar.

Mi piel se siente lacerada
mis labios, sangran de dolor,
mis ojos no dejan de ocultar, bajo un velo de lágrimas,
la hérida de aquél negro afán.

No pretendo recordar;
más el nudo en mi garganta es implacable,
el sudor en mis sienes es un fiero castigador
y las imágenes que surcan mi mente
una daga de filo aterrador.

¡No pasará! jamás lo hará;
aunque mi alma y mi lecho clamen por paz...
el calor, sí, es influjo abrazador,
todo lo quemado no tiene reparación.