No acostumbro a hacer balances, revisiones ni menos retrospecciones; habitualmente cuando voy a mis recuerdos es para encontrarme con algún sentimiento que he dejado en el olvido y que grita en mi presente para volver a depositarse en mí. Sin embargo, hoy, siento la necesidad de escribir como hace tiempo no lo hago sobre lo que he vivido los 12 meses de éste año que ya se va.Cuando comenzó este 2008 mi vida parecía estar muy bien, esperaba con ansías la malla de ramos que tendría que afrontar en la Universidad, hacía planes para las vacaciones y mi corazón estaba acompañado; que más podía pedir.
Tenía un trabajo en donde me siento comodo y los meses de verano trascurrieron sin mayores sobresaltos. Sólo lo típico, las deudas, las preocupaciones del día a día y la eterna preocupación por un futuro incierto al que todos queremos llegar, pero que al mismo tiempo tememos en mayor o menor medida.
Llegó Marzo y la entrada a la Universidad me tenía feliz. Volver a disfrutar de una clase, de una conversación intelectual y de una preocupación académica era la adrenalina que mi vida añoraba con fuerza. Pero un oasis lo cambio todo; los que han estado cerca de mí saben de qué hablo, mi anhelada Antonia y mi querido José Daniel parecían llegar a mi mundo llenándome de miedo y a la vez de ilusión. Sufrí, lloré, rabie y hasta quise bajar los brazos ante su inesperada llegada y su más pronta partida; pero la vida no está para eso, y para alguien con los dolores que ha tenido que llevar a cuestas y las grandes decisiones que ha tenido que tomar en la vida no podía ser éste el momento de quedarse en la vereda y cómo pude, a punta de esfuerzo y sangre (que muy bien conocen mis ojos y mis mejillas) salí adelante para seguir en ésta jungla que se llama vida y que nos tiene inmersos en ella queramos o no.
Fueron meses de estudio, de trabajo que me hacían seguir viviendo los que pasaron. Pero, en la intimidad sólo ese trajín quería esconder la soledad que arrastraban mis noches, las lágrimas que mis sólo mis parpados y mis mejillas conocían ante la herida que todavía supuraba todo el dolor de un sueño que no se dio y que aún logra hacerme caer en el vacío de la melancolía cuando oigo un llanto, cuando miro los ojos inocentes de algún pequeño ser o cuando escucho alguna melodía que vuelve a pasar por mi corazón ese triste, pero hermoso capítulo de mi existencia. Qué paradoja!, pero esa es la verdad, lo que más nos duele es lo que más amamos.
Luego vino el descanso, terminó el primer semestre y en medio de la tranquilidad que otorga el tiempo seguí adelante contentándome con mis logros académicos y el redescubrir de viejas amistades; y el afianzamiento de aquellas que siempre han estado conmigo.
Así llego un nuevo Septiembre, otras fiestas en soledad y un par de recriminaciones por mi dramatismo. Ahí me di cuenta que uno a veces reclama de lleno que está, y aunque es inevitable el estar desconforme, aprendí a valorar lo que tengo y a esperar en el futuro más pacientemente y sin desesperación. Gracias a los retos y consejos de mis amigos comprendí que no se está sólo si uno mira a su alrededor con el corazón abierto, pero si siempre uno está cerrándose a lo que los otros te entregan con total desinterés pensando en que todo debe ser retribuido, jamás lograrás aceptar que hay gente a tu lado que intenta ser parte de ti y que se siente parte de ti.
Finalmente, éstos meses de término del año han oscilado entre el esfuerzo que me ha significado el estudio y el darme el tiempo para compartir con los amigos aquello que se guarda junto a la almohada sin resquemores, sin egoísmos ni menos aprehensiones.
Estoy finalizando un nuevo año y ya no me permito estar sólo porque he aprendido a ver a quienes están conmigo, aunque a veces yo no sienta su compañía a cabalidad. Pero supongo que eso a todos les pasa.
Espero un nuevo año tranquilo, con las mismas preocupaciones de siempre, con menos dolores y con más esperanzas en el alma; pero más asentado en la tierra de los que día a día luchan para no sucumbir ante la dureza de la vida que nos toca vivir.
Sólo un pequeño instante para mis amigos. Gracias a ti Ximena por tus consejos y ser mi contención en instantes difíciles y mi alegría en los de felicidad, gracias a ti Pipe por hacerme reír con tanta payasada y también por hacerme entrar en la tierra con algún comentario entremedio, gracias a ti Evelyn por tus retos y tu apoyo cuando lo necesité... eso se agradece mucho porque sé que proviene de una amistad linda y sincera alimentada a través de los años, gracias tí Felipe por ser mi hermano, por esperarme y tener paciencia ante mis errores, por apoyarme en las dificultades y por levantarme el ánimo con cada payasada en las mañanas que se te ocurren y que yo no siempre respondo bien porque mi naturaleza es más bien pasiva y le cuesta despertar a la alegría con tanta facilidad. Gracias a ti Miguel en el trabajo, sé que mi soberbia te ha dañado, pero mi cariño por ti es sincero y sé que el tuyo por mí también lo es..gracias por ser más que un compañero de trabajo, gracias a ti Polo...sé que hablas poco, pero tu verdad y tu silencio me sirve y me ayuda a crecer también, así como las bromas y el ánimo de todos mis compañeros de trabajo.
Pero sobre todo gracias a Dios, sin tí flaco nada es posible y contigo todo se hace más llevadero. Hace mucho tiempo
que no siento la efervescencia de la fe en mi alma, pero aún así estas y eso no lo he dejado de sentir nunca, hasta en mis más crudas y heladas noches de desierto...no prometo volver a tí éste nuevo año, tengo tanto pecado acumulado y tan poco deseo de hablar, que me es difícil llegar hasta un ministro tuyo, pero más que eso, me es difícil sentir que todo lo que hay en mí lo pueda expresar en palabras...espero poder volver a tí, o estar más cerca, pero dame tiempo para reconciliar todo lo que se ha quebrado en la confianza de tus hijos e hijas en ésta tierra para volver a creer en el mundo y en la gente como alguna vez lo hice hasta el extremo de querer dedicar mi vida a tí en ellos...sólo pido eso, como oración, como plegaría, como rezó, no lo sé...tan sólo es lo que me nace decir y expresarte.
que no siento la efervescencia de la fe en mi alma, pero aún así estas y eso no lo he dejado de sentir nunca, hasta en mis más crudas y heladas noches de desierto...no prometo volver a tí éste nuevo año, tengo tanto pecado acumulado y tan poco deseo de hablar, que me es difícil llegar hasta un ministro tuyo, pero más que eso, me es difícil sentir que todo lo que hay en mí lo pueda expresar en palabras...espero poder volver a tí, o estar más cerca, pero dame tiempo para reconciliar todo lo que se ha quebrado en la confianza de tus hijos e hijas en ésta tierra para volver a creer en el mundo y en la gente como alguna vez lo hice hasta el extremo de querer dedicar mi vida a tí en ellos...sólo pido eso, como oración, como plegaría, como rezó, no lo sé...tan sólo es lo que me nace decir y expresarte.Si he olvidado a alguien, discúlpenme por favor, no es mi intención, nadie deja de ser importante si no lo nombró, todos tienen su lugar en mí (sobre todo tú...si tú, aunque me hayas preguntado si te quiero realmente o no). Por lo mismo, les deseo una feliz navidad a todo, que tengan un nuevo año lleno de bendiciones y de sueños cumplidos.
El de siempre, pero no el mismo de siempre, su amigo, simplemente eso...D.






